Gobierno Corporativo y Autorregulación: Siguiendo el Camino de FINRA | Hayes & Corp

La implementación de la Comisión de Mercado Financiero (CMF) incorpora dentro de sus innovaciones un Comité de Autorregulación Financiera compuesto por instituciones privadas del mercado. Aunque no formará parte de la CMF, será supervisado por ésta.

Su objetivo principal es “implementar buenas prácticas en materia de gobierno corporativo, ética empresarial, transparencia y competencia leal entre los distintos actores del mercado”, todo con el fin último de resguardar a los inversionistas frente a malas aplicaciones, errores o abusos por parte de las compañías adscritas.

Sin perjuicio de que no deja de resultar algo paradójico que la autorregulación sea exigida a través de un cuerpo legal y no nazca espontáneamente de las compañías, la creación de este Comité constituye una novedad y una oportunidad para las compañías chilenas obligadas a participar en él, como para las que voluntariamente se adscriban, ya que permitirá contar con un mercado con mejores estándares de compliance y reposicionar la confianza de los inversionistas en Chile, después de escándalos como el caso Cascadas.

En Estados Unidos la autorregulación legal se realiza a través de un organismo denominado FINRA (Financial Industry Regulatory Authority), cuyo fin primario es supervisar las prácticas de gobierno corporativo de las empresas y proteger a los inversionistas respecto de faltas o arbitrariedades de instituciones financieras.

Claramente este es el modelo que ha tenido en cuenta el legislador chileno al crear el Comité, ya que la experiencia norteamericana ha sido sumamente exitosa en este sentido, y ha logrado posicionar a esta entidad como un actor relevante dentro del mercado estadounidense, al dotarla de suficiente autonomía para aplicar sanciones.

Es así como en 2015, FINRA cursó multas por US$95,1 millones, y devolvió una cantidad similar a quienes presentaron reclamos ese año. Además, esta autoridad se preocupa encarecidamente del comportamiento del gobierno corporativo de las empresas participantes, fomentando prácticas de contratación de profesionales con los mejores niveles de ética, lo que finalmente redunda en la expansión de una forma correcta de hacer las cosas y en la mayor integridad del mercado.

Si bien a nivel local existen esfuerzos, como el Consejo de Autorregulación de las Compañías de Seguros, que vela por la aplicación correcta del Compendio de Buenas Prácticas Corporativas, no se ha logrado que ejemplos como ese traspasen las fronteras de su propio mercado para contagiar a otros actores que se beneficien en su replicación.

Con la aprobación del Comité de Autorregulación Financiera, las empresas no tendrán excusas para seguir guardando en el cajón el análisis de sus prácticas de gobierno corporativo y deberán abocarse a diseñar una estrategia para hacer frente a la nueva realidad que generará esta entidad, de manera de anticiparse a la puesta en marcha de la misma realizando una evaluación de su situación, y definiendo los lineamientos que emprenderán en esta materia para ir mejorando continuamente.

Las empresas ya no sólo deberán tener en cuenta, entre otras, la Norma de Carácter General N° 385 de la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), sino que deberán comenzar a lidiar con una autoridad, compuesta por sus propios pares, empoderada en lo que se refiere a estas materias y que estará siguiendo atentamente la estela ya trazada por FINRA, de manera de poder generar en el mercado financiero en Chile una verdadera cultura regulatoria de gobierno corporativo.